Artículo original de: El Debate
Por José Antonio Méndez

En un 2024 cuya situación económica vendrá marcada, según los analistas, por el incremento constante de la vivienda, una inflación que rozará el 4 %, y, sobre todo, un gasto público desatado que repercutirá en los impuestos de todos, la actividad de la Iglesia se presenta como un balón de oxígeno indispensable… también en el terreno de las finanzas.

Más allá de su labor evangelizadora, con la que seguirá sosteniendo y alentando a los fieles en tiempos de incertidumbre, y de su inmensa labor asistencial que en 2022 benefició a 4 millones de personas, el impacto económico que generarán los Bienes de Interés Cultural de la Iglesia y las fiestas religiosas de Interés Turístico será equivalente a más del 3 % del PIB de España.

Una cifra que se mantiene

Esa es la cifra que la Conferencia Episcopal Española presenta cada año, a partir de un cómputo elaborado por la auditora KPMG en 2014. El dato exacto varía cada ejercicio, pero en cada Memoria de Actividades de la Iglesia, la Oficina Económica de la CEE mantiene estable el porcentaje, por haber sido creado «a partir de un marco input-output para calcular el impacto indirecto e inducido».

Dicho de un modo más sencillo, el porcentaje se estable tras cruzar los datos relativos a una muestra de 140 festividades religiosas de toda España, datos de acceso a catedrales y a Bienes Patrimonio de la Unesco y de Interés Cultural, y estimaciones de la auditora en sectores como el alojamiento, alimentación, compras, ocio, empleos e impuestos generados. La previsión de impacto en el PIB, por tanto, se mantiene intacta para 2024.

Fuente de riqueza espiritual… y económica

Para ilustrar estos datos, la Memoria presentada en diciembre de 2023 destaca cómo el patrimonio cultural estable de la Iglesia volvió a crear el año anterior más de 225.000 empleos de manera directa, indirecta e inducida. Además, sólo este patrimonio estable generó un impacto en el PIB de 22.620 millones de euros.

Capítulo especial merecen las peregrinaciones, romerías, celebraciones de Semana Santa y fiestas populares de carácter religioso. Además de su incalculable valor espiritual, estas celebraciones generaron en 2022 un impacto de 9.896 millones de euros y cerca de 134.000 empleos generados, que se prevén similares para 2024.

Inversión clave en más de 500 municipios

En los últimos 10 años, las diócesis españolas han invertido más de 608 millones de euros en mantener, construir o rehabilitar su patrimonio cultural. Una inversión que, como se ve, tiene un eco directo, y muy positivo, en los bolsillos de los españoles, especialmente en zonas rurales. Basta un dato: en más de 500 municipios de toda España, el único Bien de Interés Cultural es la iglesia o iglesias del lugar (santuarios, ermitas, monasterios…), y de los casi 18.000 Bienes de Interés Cultural que hay en España, más del 17 % son de la Iglesia (3.161).

Algo similar ocurre con las 420 festividades religiosas que han alcanzado ya la categoría de Interés Turístico Nacional o Internacional, y que aportan ingresos vitales para el turismo, el ocio y la hostelería de regiones cada vez más despobladas y desindustrializadas.

Tres veces lo que aporta el cine

Hay una comparativa que ilustra mejor aún la repercusión económica que tiene el patrimonio cultural –, por tanto, evangelizador– de la Iglesia en España. Según el Ministerio de Cultura, el cine español generó en 2022 un impacto estimado del 0,7 % del PIB. O lo que es lo mismo, que solamente con su actividad cultural (sin contar toda su labor educativa, asistencial y pastoral) la Iglesia española generará en 2024 más de 3 veces lo que va a producir la industria del cine.

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